martes, 19 de abril de 2011

“Nadie debe divertirse con los dolores ajenos”

Los ritmos de las canciones, al igual que los intérpretes, son muy variados. Desde champeta y vallenato hasta funk y balada, pasando por la salsa y el joropo llanero. Muy majos estuvieron Andrea Echeverri, Iván Benavides, el Grupo Batuta y Carlos Vives convirtiendo en bambuco moderno el poema del renacuajo paseador. Ese mismo poema le  trae gratos recuerdos al bogotano Fonseca, quien lo recitaba una y otra vez en el colegio. Al cantante le correspondió trasladar los versos de El robanidos a una melodía de vallenato pop. “Nadie debe divertirse con los dolores ajenos”, es la última estrofa de este poema y la preferida del cantante. “Me encantó esa historia porque tiene un mensaje positivo, hace un llamado de atención a los niños y también a los adultos. Los valores que presenta Pombo en sus cuentos no pierden vigencia y eso es lo más importante de su obra”, comentó Fonseca. el espectador

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