Comenzó a los 11 años, tarde para un oficio que en tierras de La Guajira y Cesar se empieza a aprender desde los 6, pero su desarrollo fue sorprendente. La primera canción que aprendió fue María Espejo, y le tomó dos meses y medio tocarla de memoria. Meses después, ya sacaba temas enteros en 20 minutos, algo que solo hacen los profesionales.
En su rápido crecimiento influyó el hecho de ser alumno de la escuela Sendero de Acordeones, en Riohacha, propiedad de Carlos Díaz (sobrino de la leyenda Leandro Díaz, autor de la muchas veces cantada Matilde Lina) y, en Valledupar, de Andrés 'el Turco' Gil, el creador de Los Niños Vallenatos. Muchos talentos han pasado por allí, pero lo de Gregorio es algo que pocas veces se ha visto: "Yo, que he tenido oportunidad de conocer a todos los acordeoneros antiguos y modernos, puedo decir, sin lugar a dudas, que Gregorio es un niño especial, con una extraordinaria capacidad de ejecución e improvisación. El talento lo proyecta desde ya como uno de los mejores de la nueva era del vallenato", dice Álvaro cuello, director del Festival. el tiempo
academias de musica
clases de canto Bogota
No hay comentarios:
Publicar un comentario